LOS PASTORES YA NO PREDICAN,

LOS PASTORES FACTURAN

Enero 2023

 

Algunos pueden considerar muy liviano o mundano el título de este mensaje. Espero algún día poder compartir como lo hizo Jonathan Edwards. Y que el título de mi mensaje sea el que él le puso a un escrito:

Obra escrita por J. Edwards: LAS MARCAS DISTINTIVAS DE UNA OBRA DEL ESPÍRITU DE DIOS APLICADO A AQUELLA OPERACIÓN NO MUY COMÚN QUE RECIENTEMENTE SE HA MANIFESTADO SOBRE LAS MENTES DE MUCHOS DE LA GENTE DE NUEVA INGLATERRA CON UNA CONSIDERACIÓN PARTICULAR A LAS CIRCUNSTANCIAS EXTRAORDINARIAS CON QUE ESTA OBRA HA SIDO ATENDIDA.

Mientras llegue ese día, el mensaje de hoy es:

LOS PASTORES YA NO PREDICAN,

LOS PASTORES FACTURAN

El evangelio nació como una comunidad en Jerusalén.

Cuando llegó a Grecia se convirtió en una filosofía.

Cuando llegó a Roma se hizo una institución.

Cuando llegó a Europa se hizo una cultura

y cuando llegó a América se convirtió en un negocio.

El profeta Isaías exclama:

¿Quién ha creído a nuestro anuncio?

¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?

La respuesta que el mismo profeta da, no es quién, sino porque…

Porque se ha dejado de creer al mensaje

y porque Dios ha dejado de manifestarse

subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca;

no hay parecer en él, ni hermosura;

le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.

Despreciado y desechado entre los hombres,

varón de dolores, experimentado en quebranto;

y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado,

y no lo estimamos. Is. 53:1-3

 

 

¿Por qué se ha dejado de creer y por qué Dios ha dejado de manifestarse?

Porque el mensaje no es atractivo,

porque el camino de Dios no es para hacerse famoso,

Porque nadie en ese camino se hace rico, ni grande.

¡De ese evangelio todos escondemos nuestro rostro!

El camino del evangelio, el poder del Espíritu Santo, ha sido olvidado, rechazado y sustituido por otro evangelio, el evangelio de la prosperidad, por hombres exitosos, capaces de convencer y mover a multitudes.

Ya no vemos el brazo de Jehová manifestarse,

 ahora solo vemos grandes líderes que han aprendido el arte de facturar.

¡Hace mucho tiempo los predicadores se olvidaron que Dios

y su evangelio es lo único que transforman una vida!

 

¡Hace mucho tiempo que se olvidaron que

el fin del evangelio no es tener éxito,

sino llevar al hombre al conocimiento de Dios!

 

Se olvidaron que da igual si eres rey o un pescador de Galilea,

¡Dios solo usa vasos rendidos y vaciados de sí mismos!

Lo que, si es cierto, es que Dios, sigue moviéndose y transformando vidas.

Pero no en la Casa Blanca, no en la política, sino en tierra seca, en lugares olvidados y maldecidos. donde no hay parecer alguno, sin atractivo al ojo humano.  Donde muchas veces o siempre no se puede facturar, entre los pobres y desechados de este mundo.

 

Acabamos de estar en Cumandá, una ciudad del Ecuador, y puedo decirles que Dios se está moviendo allí en la sencillez de corazones rendidos y no en la maquinaria de un sistema religioso que cree que levantar una iglesia es asunto de quien pone más plata.  

 

No es una iglesia, sino un restaurante de comida (bolones), que está siendo un faro de luz en esa región. Porque una pareja joven que no sabe de facturar, dispusieron sus vidas, su restaurante, su tiempo y sus recursos, para llevar el evangelio. Ellos han creído al evangelio y sobre ellos el brazo de Jehová se está manifestando. La gente de la ciudad ya se dio cuenta que ellos son diferentes.

 

Un hombre por 14 años fue alcohólico. Producto de su adicción lo perdió todo. Estaba cansado y por todos esos años buscó toda clase de ayuda, psiquiatras, alcohólicos anónimos, la religión, sin ningún resultado. Ya cansado y completamente destruido, fue a una librería cristiana a comprar una Biblia. Se fue a su casa, se sentó en una silla y puso allí su Biblia en una mesa. Y luego oró: “Dios, la gente dice que tú eres poderoso; muchos me han dicho que tu puedes cambiar mi vida y yo quiero ver ese poder sobre mi vida. Si tu me muestras ese poder sobre mi vida, rompiendo estas cadenas, yo sé que mi vida no vale nada, pero si tú lo haces, yo te serviré siempre”. Decidió leer su Biblia en un solo día, sin parar, por horas. Como entre las 5:00 y 6:00 de la mañana del otro día, ya agotado, cabeceando, medio dormido, terminó de leer, cerró su Biblia y le vuelve a orar a Dios:  “Ahora muéstrame lo que tú puedes hacer”. Solo sintió paz, se durmió. Al levantarse, se fue a la calle, y quiso seguir actuando como siempre actuaba. Fue a un negocio y allí quería mentir, quería seguir siendo el hombre engañador que siempre había sido, pero le era imposible. Él no entendía que pasaba. Luego fue a comprar una bebida alcohólica, no pudo hacerlo más. Lo único que le sucedía cada vez que quería hacer algo malo, es que el se quebrantaba. Hasta que entendió que Dios ya había hecho la obra interna en su corazón. Su testimonio hoy en día es, “a mi nadie me predicó, no tuve que ir a ningún lugar, fue Dios quién lo hizo sin la ayuda de nadie”.

 

“El mundo es mi parroquia”

11 de junio de 1739, Juan Wesley

Cuando él dijo estas palabras, fue en el contexto de responder a las críticas hacia su ministerio por salir de la estructura religiosa, al predicar sin el permiso de una cobertura religiosa. Juan Wesley cambió la comodidad y bienestar de un púlpito y santuario, por un ministerio itinerante.

 

Uno de sus grandes saltos de fe que le trajo mucha crítica, fue el día en que él predicó al aire libre, fuera de los templos, motivado por su gran amigo George Whitefield; en un tiempo en que la iglesia había abandonado su misión y al mundo y solo estaba centrada en la liturgia y en sí misma.  En otras palabras, cuando la iglesia ya no predicaba, sino facturaba.

 

Un prólogo o introducción en una biografía inglesa de la vida de Jonathan Edwards dice: “Prostitutas regeneradas, borrachos liberados, comerciantes inescrupulosos transformados en gente honesta, familias reintegradas, decrecimiento de burdeles, bares, y alcoholismo”. 

¡Cuando él dejó de facturar, las almas fueron salvas!

El escritor de Santiago, habló del hombre con anillo de oro y con ropa espléndida y también habló del pobre con vestido andrajoso. Él se refería a no hacer acepción de personas.

Pero jamás Santiago se imaginó que vendría un día en que el hombre con anillo de oro y con ropa esplendida sería el predicador, sería el ministro de la iglesia.

Y que ese pobre con vestido andrajoso, sería un mundo agonizante, perdido, que llama a las puertas de la iglesia, pero que ésta no escucha, porque está demasiado ocupada en su agenda, en un evento más, para sentirse mejor consigo misma.

y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís:

Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre:

Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado. Stg. 2:3

Vivimos en el tiempo en donde

a los predicadores con anillo de oro y ropa espléndida,

que abandonaron la predicación sencilla del evangelio por facturar,

les estamos diciendo “siéntate tú aquí en buen lugar”.

Hemos hecho dioses a hombres de barro, los hemos puesto en un pedestal y hemos declarado: “¡Ay de aquel que levante su mano contra el ungido de Jehová!” Mientras al mundo que llora, que tiene hambre, que está desnudo y agoniza, solo le decimos, “estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; espera a que termine nuestra fiesta, cuando queden solo las migajas, o los huesos”.

En el día de la conquista de Canaán, Josué tomó a 5 reyes, de Hebrón, de Jerusalén y de otras ciudades e hizo que sus soldados pusieran sus pies sobre la cabeza de estos reyes, para que supieran que eran hombres de barro y que solamente a Dios hay que temer y adorar. En el día de la visitación de Dios, veremos a esos reyes con grandes ministerios, con anillo de oro y ropas espléndidas, cayendo en el olvido. ¡Mientras la palabra de Dios corre y su gloria llena toda la tierra!

Fulano se le llamó en el libro de Rut, al hombre que quería facturar, pero no quería saber nada de la vida de una Moabita. Y fulanos se les llamará en el día final a tantos ministros cristianos que gozan del tiempo de la gracia para facturar, mientras le dan la espalda a un mundo perdido.

Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal. Ecl. 8:11

 

No importa lo que aquí digamos…

Hasta el final de sus vidas,

estos ministros, estos semidioses,

mientras estén en tronos de honra,

Ellos seguirán facturando.

Sin sentir remordimiento, quebrantamiento y vergüenza.

Necesitamos eso sí una predicación sin temor al rechazo y al fracaso, que nos haga poner nuestras manos en las columnas de nuestros templos, como aquel día lo hizo Sansón mientras los grandes bebían y hacían fiesta y se burlaban de él. Como afirma el profeta Isaías del camino de Dios, que sucede lo mismo entre los grandes del pueblo que han menospreciado el camino de la cruz, por escoger el camino de la prosperidad.

Estas columnas caerán,

la fiesta pronto se les acabará

y ya no podrán facturar más,

cuando Dios se acuerde del Lázaro

empobrecido y agonizante de este mundo.

…….

El ministerio de Juan Wesley fue “no a la institucionalidad”.

No a facturar, sino a volvernos a nuestro llamado, a un mundo perdido.

Mientras la iglesia en los tiempos de Juan Wesley solo estaba interesada en sí misma, en facturar y alcanzar a ciudadanos de clase media y alta, Juan Wesley se volcó a los más desposeídos de la sociedad, a los más pobres.

 

El mundo es el espacio donde el pecado reina,

 pero también es el lugar donde Dios ha decidido manifestarse.

Leonel Jiménez.

Oh Señor, que no vivamos para ser inútiles.

John Wesley

¡Que ya no vivamos para facturar,

para ser un fulano en el día de la visitación!

 

Mientras los cristianos tengan la elección de facturar 

mientras la iglesia tenga una visión egoísta, centrada en sí misma,

que, desde la A hasta la Z, sea yo y más yo y nadie más que yo,

el evangelio de Cristo será una vaga ilusión.

 

El cielo y la tierra pasarán y a nosotros nunca nos llegará ni la brisa más pequeña del Espíritu Santo Si seguimos facturando:

 

  • Si seguimos contando el costo de seguir a Cristo como muy elevado.
  • Si seguimos afirmando como el perezoso, «¡Hay un león allí afuera! ¡Si salgo, me puede matar!» Prov. 22:13. Alimentándonos de miedos y conspiraciones.
  • ni la brisa más pequeña del Espíritu Santo nos llegará …Si seguimos afirmando como el pueblo en los días del profeta Hageo, “no ha llegado aún el tiempo…” Hag. 1:2. Ellos decían que aun no era el tiempo de edificar la casa de Dios, la cual estaba abandonada; pero las casas de ellos estaban super hermosas.

Así hoy los cristianos egoístas están hablando que aun no es el tiempo (para millones de almas perdidas encaminadas al infierno), mientras ellos ya se sienten sentados en primera clase rumbo a la patria celestial. Y solo los escuchamos decir: “Quédate donde estás, no te acerques a mí, porque soy más santo que tú. Estos son humo en mi nariz, fuego que arde todo el día. Is. 65:5

  • ni la brisa más pequeña del Espíritu Santo nos llegará …Si estamos poniendo una venda en nuestros ojos y cerrando nuestros oídos al clamor de los que lloran, porque tu pastor te dijo que hay dos evangelios, dos mensajes, el de la cruz y el del reino. Que ahora no es el tiempo aun para el evangelio del reino.

 

¡Hipócritas! Porque están diciendo que aun no es el tiempo de libertar a los cautivos, de sanar a los enfermos, de salvar a los pecadores, de partir tu pan con el hambriento, pero si es el tiempo de facturar, de engordarse, de hacerse más ricos y vivir en fiestas tras fiestas espirituales.   

Mientras llega el día que nunca llegará,

Que tanto profetizan

De una cosa estamos 100% seguros

Ellos seguirán facturando.

 

Sobre ellos el sabio Salomón escribió: El gobernante (el líder) que oprime a los pobres, es como tormenta que acaba con la cosecha. Prov. 28:3 Ellos saben que están acabando con la piedad y el amor por Cristo en los corazones de sus seguidores, ellos saben que sus seguidores están más cautivos y cargados que expectantes, ellos saben que sus visiones son vanidad y mentira, pero lo que el resto de los mortales no queremos aceptar por la aureola que cubre sus cabezas, es que a ellos solo les interesa facturar, no la vida de las personas.

 

Mientras que el apóstol Pablo se levanta y afirma (2 Tim. 4:1-2): Pongo por testigo al Padre y al Hijo, juez de vivos y de muertos, que vendrá a reinar

 

Predica la palabra,

En tiempo y fuera de tiempo.

El día que Dalila decidió facturar, fue el día en que el hombre con un llamado de Dios perdió su fuerza. “Y cada uno de nosotros te dará mil cien siclos de plata”, Jc. 16:5. Dalila: “Aquella que vacila” o “Aquella que languidece” o “Aquella que está postrada”. El evangelio de la prosperidad ha debilitado más la vida de los cristianos que cualquier gigante y sistema que hay en el mundo.

Hipólito Romano decía, en el tiempo de la persecución:

un gran número de hombres, atraídos a la fe por medio de los mártires,

se convertían a su vez en mártires

A mitad del siglo II un cristiano desconocido le escribe al pagano Diogeneto:

“¿No ves que [los cristianos],

arrojados a las fieras con el fin de que renieguen del Señor,

no se dejan vencer?

¿No ves que, cuanto más se los castiga,

en mayor cantidad aparecen otros?”

 

“¿No ves, cristiano del siglo XXI,

Que mientras estamos dedicados a facturar,

A buscar los primeros asientos,

Mientras más cómodas son las butacas de la iglesia

Mientras más rico es el café que te sirves al final del culto

Mas tibia es tu fe,

Menos carga tienes por un mundo perdido y poco amor por tu Dios?

Mientras Tertuliano en el año 197 afirmaba:

La sangre de los mártires es la semilla para nuevos cristianos.

Nosotros hoy vivimos la triste realidad que:

La iglesia que factura,

es la semilla para una nueva generación de cristianos perdidos.

Cristianos ofendidos,

Cristianos que no leen su Biblia, que no oran,

Cristianos con una gran cabezota,  

Presumiendo siempre de su conocimiento bíblico,

Y nada de vida espiritual

Si el grano de trigo (si los pastores y la iglesia siguen facturando)

 no cae en tierra y muere, queda  solo; pero si muere,

da mucho fruto” Jn 12: 24

Facturar es vivir para uno mismo. Facturar es vivir en una burbuja irreal de una fantasía religiosa mientras el mundo muere de hambre, físicamente y espiritualmente.

 

Facturar es hombres vestidos de ropa espléndida, llamados “los hombres de Dios”, que solo están enriqueciéndose del evangelio y que dejaron de buscar a la oveja perdida.

 

Facturar es tú y yo, que cada día abandonamos el altar de la consagración, por una vida materialista. Que escogemos los placeres de la carne, abandonado nuestro llamado de ser la sal y la luz en un mundo perdido.

Un mensaje para la iglesia que no predica sino factura:

(Santiago no estaba principalmente mirando a los ricos de este mundo.

Es muy claro en el mensaje a la iglesia de Laodicea

que hay una generación, una iglesia rica en si misma.

Es a ellos a quienes se dirige el Escritor)

¡Vamos ahora, ricos! Los que ahora facturáis

Llorad y aullad por las miserias que os vendrán.

Vuestras riquezas están podridas,

y vuestras ropas están comidas de polilla.

Vuestro oro y plata están enmohecidos;

y su moho testificará contra vosotros,

y devorará del todo vuestras carnes como fuego.

Habéis acumulado tesoros para los días postreros.  

He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras,

(llegó el tiempo del fin y no pasa nada)

 el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros;

y los clamores de los que habían segado

(los que creyeron al mensaje falso de la prosperidad

Y siguieron ciegamente a líderes haciendo grandes sacrificios)

han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.

Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos;

habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza.

Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia.

(pronto veremos este pasaje cumplirse en miles de cristianos,

que abandonaron el evangelio de Cristo, por un mensaje cómodo,

superficial y egoísta)

Stg. 5:1-6

…….

¿En dónde nació esta iglesia y su mensaje de la prosperidad? Predicadores que abandonaron el evangelio por facturar.  Es mi esperanza, que esta verdad quite la venda de los ojos de aquellos que han creído a un mensaje apóstata y han seguido a hombres que viven y se comportan como semidioses.  ¡Que se vuelvan al evangelio de Cristo y así se manifieste el brazo de Jehová!

Primero debemos saber que el mensaje de la prosperidad tiene dos lados, dos caras, el físico y el espiritual.

Desde un púlpito están los que predican el mensaje físico, que Dios quiere que todos seamos ricos y nada de sufrimiento, todo bienestar. Y por el otro lado los de la otra cara están predicando el mismo mensaje de la prosperidad, solo que, desde la cara o lado espiritual, de “ser hijos maduros, los que van a reinar (no los que van a dar su vida, no los que se van a despojar de todas sus riquezas, sino los que se sentarán en tronos de poder)”. Ambos son el mismo mensaje, produciendo el mismo fruto: orgullo, ambición y yo y nadie más que yo. 

 

El mensaje puritano, piadoso que fueron las bases para levantar a la nación de los Estados Unidos, experimentó un cambio después de la guerra civil y como consecuencia sobre todo de un tiempo de prosperidad y abundancia: la edad dorada de los Estados Unidos.

El mensaje cristiano de contentamiento y piedad, ya no encajaba en la abundancia económica que estaban viviendo.  Estados Unidos estaba creciendo a grandes pasos, por lo que había necesidad de reformar y replantear el evangelio porque “aparentemente” el mensaje se había vuelto obsoleto”.

Al mismo tiempo que Estados Unidos se convertía en una super potencia, el mensaje del evangelio “tenía que ir de la mano”. Se olvidaron que el mensaje de la piedad, del contentamiento, del evangelio de Cristo, fue el que levantó a esa nación y fue la base para la familia y  la sociedad americana. Fue, por ese mensaje, que la nación se convirtió en una nación fuerte.

Y debido a que el mensaje del evangelio tenía que ir de la mano con esa prosperidad que la nación estaba adquiriendo, se empezó a predicar sobre la supremacía de lo espiritual sobre lo material. La importancia de un individuo líder y conquistador, sobre el mundo. 

El nuevo mensaje, exaltó al hombre americano como un semidios capaz de dominar al mundo con su carácter y espiritualidad. El evangelio de la cruz fue sustituido por el hombre americano semidios, ejemplar y conquistador, gobernando al mundo.

Por 30 años yo escuché, viví y prediqué este mensaje de la prosperidad espiritual, de ser semidioses. El fruto, que pude verlo muy de cerca, se resume en apariencia, orgullo y corazones duros, sin nada de compasión por los perdidos.

Si seguimos en lo mismo, es mejor que volvamos al lugar de donde salimos o hubiera sido mejor que no hubiésemos salido. Ahora sé que, solo donde hay quebrantamiento y humillación, habrá una visitación de Dios.

En una ocasión en el pasado, hubo hambre en un pueblo, todos los recursos se habían acabado, las cosechas se habían perdido, no había mucho o nada por hacer para combatir el hambre. Hasta que alguien dijo, “en la iglesia, los santos están cubiertos de oro y plata, ¡derritámoslos y usemos ese oro y esa plata para comprar alimentos, para acabar con el hambre!”.

 

Creeré en el mensaje glorioso de lo que Dios hará, cuando vea a esos mismos ministros y predicadores dejando de acumular oro y entregando sus riquezas por los pobres de la tierra. Lo que están haciendo hoy en día es todo lo contrario. No es espiritual, sino que es muy, muy físico lo que describo aquí. Ellos están tomando las riquezas de sus seguidores y convirtiéndolas en plata y oro y la tienen guardada en pequeños bunkers en la tierra para el día malo… el día malo de ellos. Mientras tanto a sus seguidores los asfixian cada día con la importancia de dar y despojarse para sobrevivir en el tiempo de hambre.

Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo,

que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico,

para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos. 2 Cor. 8:9

Tengo una hermana que tenía un trabajo bueno, muy querida entre todos los que la conocían, su trabajo era su sustento. Pero ella vio a su hijo que ya es mayor de edad, pero que, al nacer, nació con un pequeño retardo mental. Ella no lo pensó dos veces, ella no contó los costos de lo que significaba renunciar a todo. Para ella su vida era el corazón de su hijo. Renunció a todo para ponerle a su hijo un negocio. Un negocio pequeño, ganancias pequeñas, un retroceso en su encomia y mucha compasión de los que la conocen por abandonar su carrera. Pero su hijo hoy es un muchacho muy feliz.

Mientras ellos no renuncien a sus vestidos espléndidos, a la mesa servida, a sentirse semidioses, y a seguir facturando… solo nos toca decir, “fantasías animadas de ayer y hoy”.

 

CONCLUSIÓN AL MENSAJE

 

Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Heb. 11:24-26

Solo aquellos que tengan el corazón de Moisés y dejen de facturar, de pensar en sí mismos, y que estén dispuestos a abandonar los reinos de los nuevos faraones del evangelio, verán la gloria de Dios.

Sé que muy pocos lo harán, porque allí dice, “por la fe y luego dice hecho ya grande”. Muchos cristianos ni tienen fe y son niños, no maduran, son también parte de la fiesta. Si hay pan y circo, la visión poco importa.

Entrar por la puerta estrecha es un acto de valientes, que poseen una fe viva. J.B.

El Lázaro perseguido, encarcelado y torturado por Cristo,

desapareció de las historias inspiradoras del cristianismo.

El primer fruto del derramamiento del Espíritu Santo en el día de pentecostés,

la primera bienaventuranza, fue corazones quebrantados y arrepentidos.

Y el primer ¡ay! Del derramamiento del Espíritu Santo en el día de pentecostés, fue el juicio de Dios a gente que había aprendido a facturar, Ananías y Safira y un sistema religioso desechado.

 

El llamado más importante que podamos hacer hoy es salir y abandonar ese mensaje, el reino de los nuevos faraones y volvernos al evangelio de Cristo.

El día que creamos al evangelio de Cristo, el Espíritu Santo se moverá y traerá salvación al Lázaro de este mundo.

El altar de Dios debe ser nuestro lugar, dejar de facturar y dejar de contar los costos como muy elevados por seguir a Cristo debe ser nuestra bandera. Amen.

Julio Barrientos.